Siempre me he sentido fascinada por los detalles sutiles, por las sombras y juegos de luces, por aquellas imágenes que muestran lo sutil, lo imperceptible. Imágenes que transmiten un sentimiento de nostalgia, que se recrean en un tipo de belleza de lo imperfecto, de lo efímero, de lo íntimo, de aquello aparentemente sencillo y sin sofisticación.
Hace unas semanas una compañera de trabajo me recomendó la obra de un fotógrafo mallorquín. Me dijo que seguramente me gustaría. Y la verdad es que desde entonces estoy obsesionada con su trabajo y la forma en que supo captar todos estos matices, su obsesión por el tiempo, su sensibilidad, su fascinación por el Mediterráneo, su estilo único.
Antoni Catany (1942-2013), conocido como Toni Catany, nacido en Llucmajor (Mallorca), es autor de una obra personalísima, diferente y a mi modo de ver muy especial.
Creador autodidacta e incansable, trabajó en temáticas diversas, desde naturalezas muertas, paisajes, desnudos, retratos…
En concreto sus naturalezas muertas me tienen absolutamente atrapada. Desprenden un misterio, un detallismo preciosista, una especie de aura mística que invitan a la reflexión y contemplación. Un modo de tratar aquello efímero que lo convierte en algo casi sagrado y eterno.
Me parecen unas imágenes de una sensibilidad única y una visión muy poética.
Como también lo son las siguientes fotografías que tomó de su casa de Llucmajor, donde vivía su madre -el fotógrafo se había trasladado a vivir a Barcelona en los años sesenta.

También realizó fotografía de viajes. Como estas imágenes que tomó durante una visita a Etiopía en 2007.
Y además descubrir emocionada su fascinación por Venecia, que transmite no solamente a través de sus imágenes sino también a través de las palabras que dejó recogidas en sus cuadernos.
“I no hi ha descripcions, per famosos que en siguin els autors, que valguin per a descriure-la. Potser alguns pintors m’han mostrat una Venècia com la que jo he vist o he sentit. Ni jo, amb les meves fotos de Venècia, n’estic plenament satisfet, d’haver mostrat la meva visió sentimental de la ciutat».
«Silenci. Silenci… I, de nit, la ciutat deserta, on només, de tant en tant, una figura fantasmagòrica travessa l’escenari i jo, sol amb el ressò de les pròpies petjades, puc enregistrar moments de llums i d’ombres, els meus».
«Venècia em fascina. M’hi trob tan bé, que hi perd la noció del temps. Admir les seves arquitectures, i passeig embadalit pel laberint dels seus carrers. És la ciutat més inversemblant del món, en paraules de Matvejevic Predrag. I quan vull fer una foto no hi ha res dins del paisatge que em faci nosa».
«Els dies passaran, però Bellesa roman, deia Lord Byron. Mir un llibre amb fotos antigues de Venècia. Ha canviat més la gent que la ciutat».
Su producción es muy extensa, por lo que estas líneas aportan simplemente una pequeña pincelada. Y os invito, si estas imágenes os resuenan, a conocer un poco más su obra.
Recomiendo ver el documental Toni Catany. El tiempo y las cosas, dirigido por Cesc Mulet, de la serie Imprescindibles de RTVE, que repasa su trayectoria y se adentra también en su universo e intimidad.
*Las imágenes que ilustran este artículo provienen de los portales web de la Fundació Toni Catany y la galería Sala Parés en Barcelona, donde estas últimas semanas se ha podido ver una exposición del fotógrafo.











