«No había día en aquel invierno extraño y vívido que no me redimiera un toque de magia. Música, flores, libros, cartas de fuera, la luz cambiante, los maravillosos silencios… nada excepto estos dos últimos eran nuevos para mí, pero ahora todos estaban encuadrados de otro modo, para ser experimentados a una nueva profundidad, debido a mi aislamiento»
May Sarton, Anhelo de Raíces (Gallo Nero Ediciones)
Escrito en 1968, bien podría describir el momento que estamos viviendo este año, en que nos hemos visto forzados al aislamiento. Una situación realmente retadora en muchos aspectos, y en que buscar instantes de magia en los detalles más cotidianos ha resultado ser un gran bote salvavidas al que aferrarse.

